Entrevista con la académica boliviana Nadezhda Bravo Cladera

En Bolivia se ha llevado a cabo un proceso irreversible

Su nombre y presencia en Suecia, es ya una referencia en el terreno académico europeo, por su larga experiencia de trabajo e investigación con la herencia linguística del español. Me estoy refiriendo a la Doctora Nadezhda Bravo Cladera (foto de Alexandra Bravo Siebel), que hoy constituye un orgullo para su país: Bolivia y es más, ella reconoce que en Bolivia se ha llevado a cabo un proceso irreversible.

Es también la hija que escribió un libro sobre su madre: Elsa Cladera de Bravo: Maestra de profesión y revolución, lucha sindical de la líder del magisterio de Bolivia en los años 70, con im-portantes antecedentes históricos de la resistencia a la dictadura del coronel Hugo Bánzer Suárez (1971-1978), cuyo lanzamiento se efectuó en marzo de esta año en La Paz.

En octubre reciente, la Embajada de Bolivia en Estocolmo, en acto público también patrocinó la respectiva pre-sentación a la colectividad latinoame-ricana y boliviana en particular.
«La biografía sobre mi madre, Elsa Cladera Encinas de Bravo (1922-2005), tiene buena recepción. En el acto en Estocolmo no sólo estuvo presente la colectividad boliviana y latinoame-ricana sino también la sueca. Los comentarios que recibí después del acto y por correo electrónico, de varios de los asistentes, me lo han confirmado. Bibliotecas importantes en Estocolmo se han interesado por el libro y lo han adquirido, entre ellas la ‘Kungliga Bibliotek’ (La Biblioteca Real de Suecia). Me han invitado a hablar sobre él en el día de la mujer el 8 de marzo de 2014 en la Biblioteca Internacional de Estocolmo», subrayó en el inicio de esta conversación, que entre otros, se han tocado también aspectos de la situación de hoy en la política de Bolivia.

¿Se conoce en Bolivia?, me refiero al libro de su autoría.
Lo presenté primero en Bolivia, como correspondía, en La Paz, en el Salón de la Vicepresidencia donde hubo lleno completo. Tuve cuatro comentaristas, dos historiadores y dos representantes de organizaciones femeninas. El acto tuvo bastante publicidad por radio y los periódicos que publicaron reseñas sobre el mismo.
Había pensado hacer la presentación en Oruro, la ciudad natal de mi madre, pero no se pudo, el tiempo no alcanzó. En La Paz, el libro, está a la venta en varias librerías.

¿Afecto familiar o compromiso político?
Para mí fue importante finalizar este proyecto que me llevó varios años. Teniendo en cuenta, además, que el género biográfico era nuevo para mí. Fue un desafío. Considero que la vida y la lucha de Elsa Cladera de Bravo es también una parte de la historia de Bolivia que merece ser recordada y conocida por las jóvenes generaciones.

¿En qué año salió al exilio?
En 1971 después del golpe de Estado de Hugo Banzer. Después del golpe caí presa junto con una de mis hermanas. Mi madre ya había entrado en la clandestinidad. Cuando allanaron el departamento estábamos solas –mi hermana Alexandra y yo– y nos llevaron presas. Salimos gracias a la presión que hicieron varias organizaciones que actuaron valientemente en aquellos momentos. Yo tuve la suerte de salir a Francia con una beca del gobierno francés, como profesora de francés en Bolivia. Desde entonces he hecho mi vida en Europa, en Francia dos años y cuarenta años en Suecia. Aquí he logrado la mayor parte de mis títulos académicos y he desarrollado mis actividades laborales a nivel de la en-señanza secundaria, a nivel de las escuelas superiores de la formación del profesorado y a nivel de la universidad.

¿Desde entonces no retornó al país?
En un principio no pude retornar a Bolivia puesto que mi madre y mis hermanas salieron a Chile después del golpe de Estado de Banzer. Una vez que finalizó mi beca en Francia, ellas salían a su segundo exilio en Suiza, después del golpe militar de Pinochet al Presidente Salvador Allende. Entonces no había cómo retornar a Bolivia.

¿Y cómo llega a Suecia?
Yo vine a Suecia porque el amor me trajo aquí. En Francia me enamoré de un sueco que también era becado del gobierno francés. Nos casamos en Estocolmo a fines de 1973. En Suecia han nacido nuestros dos hijos. Cuando recién llegué a Suecia había cambiado de país, de lengua, de ambiente cultural, de estado civil y también de nombre. Mi esposo me aconsejó que conservara mis apellidos de soltera, se lo agradezco, son parte de mi identidad, Bravo el apellido de mi padre y Cladera el de mi madre.
En la década de los 80 hicimos, toda la familia, una visita a Bolivia, fue la primera para mi esposo e hijos. Después del retorno a Bolivia, de mi hermana Emma Bolshia, en los años 90, las visitas a Bolivia son más asiduas. Estos últimos cuatro años he ido una vez por año.

¿Desarrolló alguna actividad política en Bolivia?
En Bolivia no he desarrollado ninguna actividad política ligada a un deter-minado partido.
Lo que no quiere decir que no haya realizado actividad política y que no sea política. Vengo de un hogar donde lo político estaba presente en el diario vivir. Gracias a la labor política de mi padre, Fernando Bravo James (1912-1962) trotskista convencido y con-secuente, desde niña comprendí la importancia de la lucha por mejores condiciones de vida para los trabaja-dores; gracias a mi madre comprendí la importancia de la emancipación de la mujer, de «A igual trabajo igual salario», como lo dice el slogan. Ellos me enseñaron con su ejemplo. Detesto las injusticias sociales, detesto los sec-tarismos políticos en la izquierda.

Desde la asunción de Evo Morales a la presidencia, en Bolivia se ha iniciado un proceso de cambio ¿Qué comentario le motiva la situación boliviana de hoy?
Pienso que, con el advenimiento de Evo Morales al poder en Bolivia, se ha llevado a cabo un proceso irreversible, es decir, que las grandes mayorías antes discriminadas y no tomadas en cuenta, por ejemplo, los aymaras, los quechuas, para nombrar las más importantes, han hecho su ingreso en distintos ambitos de la sociedad boliviana.

Quienes observamos al país desde el exterior, tenemos una visión diferente de la sociedad de aquellos que protagonizan y acompañan el proceso político. Siendo usted una académica de renombre internacional, ¿podría nombrar los avances y flaquezas del gobierno?
Un avance está ya nombrado en la respuesta a su anterior pregunta y ese es para mí el más importante. Sobre las flaquezas no tengo mucho que decir.

Indudablemente, guste o no, Morales es el fenómeno político boliviano de los últimos tiempos. Los partidos tradicionales están desarticulados y los intentos por crear alianzas o plataformas con fines electoralistas, ¿evitarán la reelección de Morales?

Me parece que usted se expresa como masista y lo respeto. En los meses que estuve en Bolivia, este año, me pareció que el debate sobre la reelección del Presidente Evo Morales era más un debate sobre la legalidad o la ilegalidad de su tercera reelección.
¿Encuentra usted en el país alguna otra alternativa política?
Es difícil decirlo.

Finalmente su opinión de los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Argentina, por nombrar los más cercanos a Bolivia.
Estos gobiernos hacen contraste con aquellos de los tiempos de las dictaduras, crean esperanzas de un mundo mejor, los cambios que se logran en ellos benefician a los más necesitados. Es interesante ver, que entre los jefes de estado hay una mujer inteligente a la cabeza del gobierno en Argentina. En suma, somos países jóvenes y hemos empezado a andar aunque largo sea el camino.
Jaime Padilla

Nadezhda Bravo Cladera
(Oruro, Bolivia) Doctora en Lingüística Hispánica.
Delegada regional de la ALFAL (Asociación de Lingüística y Filología de la América Latina): Bélgica, Finlandia, Holanda, Inglaterra, Islandia, Noruega, Suecia.
Tutora de Tesis de Grado del Departamento de Lingüística e Idiomas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) La Paz, Bolivia.
Casada con Jan Anders Nilsson. Hijos: Andrés Fernando y Ernesto Ricard

Fuente: Liberación, Suecia